"El obrero no se afirma en su trabajo, sino que se niega; no se siente cómodo, sino desventurado; no despliega una libre actividad física e intelectual, sino que martiriza su cuerpo y arruina su espíritu."
"Su trabajo no es, pues, voluntario, sino impuesto; es trabajo forzado."
El sentir el trabajo como algo forzado, también surge a partir de rehusarse a cumplir con una rutina en la cual, en muchos casos hoy en día, el ambiente no genera comodidad, ya sea por el trato de las autoridades, las condiciones higiénicas y de salud, pero que sin embargo se esté obligado a participar al ser muchas veces la única forma de ganar el dinero necesario para mantenerse.
No es pues, la satisfacción de una necesidad, sino solo un medio de satisfacer algunas necesidades al margen del trabajo. (...) Por último, el carácter exterior del trabajo con respecto al obrero aparece en el hecho de que no es un bien propio de éste, sino un bien de otro.
Entonces el trabajo deja de tener el fin de un beneficio propio, sino que es la satisfacción de la necesidad de otras personas. Estas situaciones son evidentes en muchísimas industrias vigentes, en las cuales los obreros trabajan por el simple hecho de obtener un puesto laboral para poder obtener los bienes requeridos.
Es por estas razones que el obrero está alienado en su trabajo, el fruto del mismo es totalmente exterior al que lo produce, y hasta a veces ni siquiera le resulta interesante, al existir (en la mayoría de los casos) el hecho de que la única razón por la cual es elaborado es por la ganancia económica que conlleva su paga mensual.
Morena Borello Foj.
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